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Mostrando las entradas con la etiqueta Medicina con Coherencia.

Resolver conflictos también es una capacidad que se aprende

Hay personas capaces de hablar durante horas y, sin embargo, con muchas dificultades para abordar una conversación incómoda. Otras se enfadan, se bloquean, se marchan, guardan silencio o simplemente dicen: “No sé qué decirte.” Desde fuera solemos resumirlo así: “No sabe comunicarse.” Pero resolver un conflicto necesita algo más que encontrar palabras. Implica reconocer lo que sentimos, escuchar algo que quizá no nos guste y decidir qué hacer con esa información. Hablar con soltura y resolver un desacuerdo son capacidades diferentes. Primero necesito entender qué me está pasando Para decir “lo que ocurrió me molestó porque me sentí ignorado”, primero necesito reconocer la molestia y explorar qué significado tuvo para mí aquella situación. A veces lo único que identificamos es tensión, inquietud o ganas de terminar la conversación. Podemos empezar con preguntas sencillas: ¿Qué ocurrió concretamente? ¿Qué interpreté? ¿Qué sentí? ¿Qué necesito aclarar o pedir? No hace falta encontrar una e...

Alimentación familiar: ¿plato individual o comida compartida?

La alimentación familiar suele seguir una escena que tenemos completamente normalizada: cada persona se sienta y recibe su plato. Durante mucho tiempo nunca me había detenido a pensar en ello. Hasta que empecé a hacerme una pregunta: ¿Cuánto de lo que servimos responde al hambre de quien va a comer y cuánto a nuestra idea de la cantidad que debería terminar? Servir platos individuales es perfectamente válido. Pero esa escena cotidiana permite explorar algo más interesante que la forma de presentar los alimentos: cómo acompañamos a los niños mientras aprenden a comer. El problema no está en el plato Una comida puede llegar servida desde la cocina y desarrollarse con tranquilidad. También podemos colocar fuentes en el centro de la mesa y pasar todo el tiempo vigilando cuánto come cada persona. La diferencia está en lo que ocurre alrededor: “Todavía te queda.” “Cómete tres cucharadas más.” “Hasta que no termines, no te levantas.” Estas frases suelen surgir de una preocupación comprensible...

Selectividad alimentaria infantil: qué hacer cuando tu hijo solo quiere arroz o pasta

Preparas la comida, la llevas a la mesa y escuchas una respuesta conocida: “Eso no lo quiero”. Ofreces otra posibilidad. Tampoco. Al final aparece la petición de siempre: arroz, pasta o ese alimento que sabes que aceptará. Cuando la escena se repite, es comprensible preocuparse. ¿Estará comiendo suficiente? ¿Le faltará algún nutriente? ¿Debo insistir o estoy empeorando las cosas? La selectividad alimentaria puede resultar agotadora para toda la familia. Para acompañarla, conviene empezar por comprender qué rechaza el niño, qué consigue comer y cómo está afectando esa dificultad a su salud y a su vida cotidiana. Que un niño prefiera unos pocos alimentos no nos dice, por sí solo, por qué ocurre. ¿Por qué precisamente arroz o pasta? Para algunos niños, estos alimentos ofrecen características familiares: un aspecto reconocible, un sabor suave y una textura relativamente predecible. Una fruta puede cambiar mucho de una pieza a otra. Puede estar ácida, blanda, fibrosa o demasiado madura. Una...