La ciencia no es perfecta. Por eso puede corregirse.
Vivimos en una época extraordinaria. Nunca habíamos tenido acceso a tanta información sobre el cuerpo humano. Y, al mismo tiempo, nunca había sido tan fácil confundir una opinión, un titular o un vídeo convincente con evidencia científica. Ante esta contradicción suelen aparecer dos posiciones. Una considera que la ciencia ofrece respuestas definitivas que no deben cuestionarse. La otra interpreta cualquier error o cambio de recomendación como una demostración de que la ciencia no merece confianza. Pero ambas confunden lo que la ciencia intenta hacer. La ciencia no es un sistema para garantizar que nunca nos equivoquemos. Es una forma organizada de detectar errores, contrastar explicaciones y mejorar progresivamente lo que sabemos. Su fortaleza no consiste en permanecer inmutable. Consiste en poder corregirse. La ciencia no es una verdad terminada Cuando hablamos de ciencia, no hablamos de un libro que ya contiene todas las respuestas. Hablamos de un proceso. Observamos un fenómeno, fo...